"Eso es lo que se veía en la facultad, ya te darás cuenta de que la realidad es distinta". Esta frase la he oído no pocas veces. Casi todas provenía de un periodista con varios años de experiencia. El receptor solía ser un becario o un recién licenciado que trataba de aplicar lo visto durante su ilusionante carrera.
Esa cínica realidad, politizada, empresarializada pegaba un pisotón a los principios de ese joven periodista, que trataba de resistir una y otra vez. Pero las contrariedades eran tan fuertes que ese recién salido de la facultad terminaba cediendo, agachando la cabeza y convirtiéndose en quien años después diría la misma frase a alguien que una vez, como él, empezó.
Esta mañana he estado en la presentación en Madrid de la iniciativa Se buscan periodistas. Y he visto esperanza. He visto periodistas que aman su profesión, que abrazan sus principios aunque cueste y que entienden la deontología como parte intrínsecamente unida a su labor diaria.
Pero también he visto realismo y soluciones a la otra crisis, la del modelo de negocio. La unión hace la fuerza, ha sido la conclusión que he sacado. Y creo que es una de las claves que debemos tener en la cabeza los informadores de aquí en adelante. Solos no podemos. Juntos, las posibilidades son tremendas.
Para ejemplificar su mensaje, los miembros de Se buscan periodistas (SBP) han puesto un vídeo que revela, una vez más, lo que el hombre tiene que aprender de los animales. Las imágenes contaban cómo el pingüino emperador es capaz de resistir temperaturas de 40 grados bajo cero solo juntando su cuerpo con cientos de hermanos de su misma especie. Este sencillo gesto consigue elevar la temperatura hasta los 20 grados en el interior de la melé pingüinera.
La piña es el único modo de que los periodistas cojan fuerza para presionar a las centrales de medios, para encontrar financiación, para articular mecanismos que permitan cobrar por noticia o por servicio.
Pero también es una manera de mirar cara a cara al legislador. Andalucía es pionera en el modelo de cooperativismo y ha puesto en marcha una innovadora normativa que da facilidades a los freelance, a los emprendedores, a los parados que quieren dedicarse a esta profesión y no les compensa -por ahora- ser autónomos.
La Universidad, por su parte, también debe jugar un papel importante en esta búsqueda de nuevos modelos de financiación y de cooperativismo informativo. Y así lo han admitido los miembros de SBP. Por fin tiene la oportunidad de pintar algo en el futuro de la profesión y romper con esa tradición de caminar en paralelo a la empresa, sin encontrar puntos de colaboración.
Pero sobre todo es la propia sociedad la que tiene que darse cuenta de que un periodismo sano e independiente es lo único capaz de contrarrestar al poder político, más aún en un momento en el que -con mayoría absoluta- un partido controla el Congreso, el Senado, la Moncloa y el Poder Judicial.
Es el periodismo el único contrapeso posible, realista y pragmático. Y son los periodista que han sufrido un ERE, los que llevan 20 años informando, los más especializados, los que ven cómo sus jefes les arrinconan, los freelance, los recién licenciados y los estudiantes los únicos capaces de dar el paso. Periodismo de periodistas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario