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| Carlos Germán, jefe del equipo investigador. |
Un nuevo tribunal abordará, por lo tanto, uno de los sumarios más farragosos, politizados (y no solo por el Gobierno, sino también por la oposición) y sucios de la democracia.
Ya no habrá más investigaciones y este dejará de ser el caso Faisán para convertirse en el proceso contra dos policías. Fuera quedan esas otras líneas de indagación que involucraban al anterior secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, al que era director de la Policía en 2006, Víctor García Hidalgo, o al propio investigador, Carlos Germán, cuyas pesquisas han sido puestas en duda desde el principio por acusaciones y defensas. ¿Cómo se puede poner a investigar a alguien que puede considerarse sospechoso?, se preguntaban los letrados.
Desde que el pleno de la Sala de lo Penal echó para atrás el primer auto de procesamiento del juez Pablo Ruz, por inconsistencia de los indicios, hasta que el instructor firmó el segundo y definitivo apenas se han llevado a cabo diligencias ni nuevas pruebas contra los procesados, con lo que en la práctica el juicio se celebrará con los mismos mimbres que rechazó la Audiencia Nacional.
Faltan pruebas para acusar a los dos procesados, y saldrán a relucir durante la vista oral, ya que la presión política habrá disminuido sustancialmente y solo quedará lo judicial.
Alfonso Guevara no es tan joven como Ruz. Los acusados no son terroristas. Los dos grandes partidos están cada uno en una esquina del ring, pero ya no están dentro de la lona.
Esa presión política ejercida por el PP durante la oposición no se limitaba a las sesiones parlamentarias, ya que los populares se personaron en el caso para tener acceso al sumario (recuerdo que no pidieron una sola diligencia durante la instrucción). Era desproporcionado el interés del partido en el campo público en comparación con sus nulas acciones en el terreno judicial. ¿Querían saber la verdad o poner el ventilador?
Sin duda Alfredo Pérez Rubalcaba no había sido el más transparente durante su gestión del caso, que primero negó y luego evitó. Creo que él también se equivocó en el terreno político.
Pero es que en paralelo a los dos grandes partidos discurrían los dos principales diarios de España. El uno, dando a conocer el caso y cada uno de los detalles (me quito el sombrero ante esos periodistas) y el otro no concediendo una sola línea durante meses (me lo vuelvo a poner). Cada uno de la mano de su mentor político.
El PP podía haber llevado esto de otra manera, y no solo para aprovecharse públicamente de un asunto que claramente le beneficiaba. Cuando se dio cuenta de que la verdad era mucho más compleja, tenía que haberla abordado sin miedo. Ahora estaríamos ante un proceso distinto, seguramente con unos acusados diferentes.
Sin embargo, prefirió esparcir la mierda y, de paso, guardar las espaldas de algunos, que le generaban beneficios políticos a corto plazo, pero que impedían ver la luz al final del túnel.

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