Juan José Prados, el dueño de Esabe –sí, aquel que no pagaba a su trabajadores a pesar de llevar una vida a todo tren–, continúa en paradero desconocido. El juzgado número 37 de Madrid dictó una orden de busca y captura contra él hace cuatro meses, pero la Policía aún no tiene noticia de dónde puede encontrarse.
Tanto él como su mujer, esto sí pueden certificarlo las fuentes policiales consultadas, abandonaron España cuando se ejecutó la operación contra su empresa y se detuvo a diez miembros de la cúpula de la compañía a mediados del pasado mes de diciembre.
Prados está acusado de fraude a la Seguridad Social, falsedad documental y blanqueo de capitales. Según la Policía, utilizaba empresas instrumentales para utilizar yates y vehículos de lujo. Los investigadores también encontraron decenas de piedras preciosas y otros utensilios de gran valor.
La opulencia de Prados, sin embargo, contrastaba con el trato que daba a sus empleados, algunos de los cuales le habían denunciado por impagos.
No es de recibo que el propietario de Esabe lleve cuatro meses fugado de la Justicia y no haya ni siquiera alguna pista de dónde puede estar. La cooperación internacional y la relación entre policías de la Unión Europea debe comenzar a funcionar.
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