miércoles, 3 de abril de 2013

¿Por qué se enfrentan Policía y Guardia Civil cuando deberían proteger a los ciudadanos?

El pasado 12 de febrero, un teniente de la Guardia Civil se puso delante de un coche de la Policía para impedirle el paso. Los agentes del CNP venían de recoger un paquete sospechoso en el Consulado de Francia en Madrid. El desafío provocó una pugna entre corporaciones que llegó hasta el secretario de Estado, Francisco Martínez.
El miembro del instituto armado argumentaba que el caso era competencia suya. Sin embargo, cuatro años antes, en la Embajada de EEUU en Madrid, fue la Policía la que se encargó de custodiar un sobre que había llegado a la sede diplomática americana en circunstancias similares. Entonces no hubo ningún conflicto competencial. La Guardia Civil no intervino para nada.
En el episodio del Consulado de Francia, la presión de los mandos de la Benemérita provocó que este cuerpo arrebatara el caso a la Policía, a pesar de que la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, ordenó en un primer momento que fuera esta última corporación la que se encargara. Fue el secretario de Estado quien decidió posteriormente que se responsabilizara el instituto armado.
El director del CNP, Ignacio Cosidó, elevó un escrito al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para pedir explicaciones. Los sindicatos del cuerpo protestaron abiertamente e incluso uno de ellos (el SPP) interpuso una querella contra los mandos de la Guardia Civil implicados.
El director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, por su parte, increpó a sus asociaciones por no haber llevado a cabo ningún acto a favor de su institución. Asimismo, los agentes del instituto armado que intervinieron en el conflicto fueron días después felicitados por sus mandos.
El enfrentamiento puso en riesgo la seguridad ciudadana. Ahora podríamos estar hablando de intoxicados o incluso muertos si la sustancia que contenía el sospechoso sobre llega a ser peligrosa. No en vano, estaba muy vivo el conflicto de Mali.
Sin embargo, el Ministerio del Interior ni siquiera busca responsables. ¿Qué pasará cuando llegue otro paquete extraño a otra institución o sede diplomática? ¿Quién se encargará? ¿Hay instrucciones al respecto? ¿Deberá ir la Policía como en 2008 o será la Guardia Civil como en 2013? Por el bien de los ciudadanos, señores del Ministerio del Interior, arreglen este problema y no miren hacia otro lado.

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