martes, 2 de abril de 2013

Hacia el cuarto poder

Los periodistas no han sido el cuarto poder. Nunca. Al menos hasta hace poco. Este título siempre lo han ejercido en realidad las empresas de comunicación, que eran las que tenían la sartén por el mango, la voz cantante, la batuta, las que decían qué era importante y qué no.
Sin embargo, esto está empezando a cambiar. Por primera vez en la historia, los periodistas están dando un paso adelante y se están convirtiendo en sus propios dueños.
El último, por ahora, de los múltiples ejemplos que vemos en los últimos meses se llama El Independiente de Cádiz. Una treintena de periodistas se han unido para montar un diario en papel. Sí, sí, en papel. Olé, olé y olé. En www.todoestaporcontar.com explican el proyecto.
Pero es solo uno más de una larga lista de iniciativas que tratan de buscar una salida a la crisis que en su momento no supieron afrontar las empresas de comunicación, de experimentar en un nuevo contexto económico y tecnológico sensible y de mantener viva una profesión fundamental para la democracia.
Muchos de estos nuevos negocios mediáticos tienen como impulsores a periodistas y ponen en el centro de su negocio al periodismo, y no a otros intereses empresariales, políticos, financieros o de cualquier tipo que sí han tenido mucho que decir en los modelos tradicionales.
Esta mañana, sin ir más lejos, me han contado la enorme presión que ejerce un cargo político de un ministerio sobre unos periodistas sobre los que se cree dueño. Aunque prefiero no seguir por ahí que se me abre la úlcera.
No creo que se acaben los intentos de coacción, pero sin duda serán más difíciles de ejercer sobre profesionales con criterio, que valoran su profesión y saben lo importante que es ejercerla bien para el resto de ciudadanos y para su propia dignidad y credibilidad. Ahora sí, los periodistas van camino de ser el cuarto poder.

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