| Ana Botella, alcaldesa de Madrid. |
Sin embargo, el director general de Seguridad del Consistorio, Pablo Escudero, admite ahora la desaparición –casi dos meses después– ante el juzgado número 3 de la capital y reconoce que la declaración de pérdida no se remitió al departamento de Intervención de Armas de la Guardia Civil hasta pocos días después de que APMU lo denunciara ante los tribunales.
¿Por qué el oficial Antonio Jesús Gómez Montejano, responsable del Museo, no comunicó la desaparición hasta tres años después? ¿Por qué espero a que se hiciera pública la misma? ¿Por qué ocultó el Ayuntamiento el caso durante todo este tiempo?
No favorece al Consistorio esta falta de transparencia en un asunto tan delicado como son las armas. Cierto es que las mismas estaban inutilizadas desde 1997 y que así lo acredita el responsable de Seguridad de la corporación municipal, pero también es verdad que las pistolas inservibles pueden ser modificadas con facilidad por quien sabe cómo hacerlo.
Pero, sobre todo, ofrece poca confianza quien no informa a la Guardia Civil sobre la desaparición en el momento que se produce y sí lo hace cuando alguien lo denuncia al juzgado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario