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| La construcción cuenta con gran número de empresas ficticias. |
Y así lo hacían, cuando llevaban los meses suficientes, pasaban a apuntarse a las listas del desempleo y recibían el correspondiente subsidio. Cuando éste se les agotaba, obtenían las ayudas por maternidad, por incapacidad temporal o por renta activa de inversión, una subvención destinada a reinsertar a colectivos desfavorecidos. Muchos de los estafadores cruzaron la frontera hace meses, con lo que, según fuentes policiales, podrían haber venido a España solo para firmar el falso contrato y luego haber regresado a su país, donde llevarían meses recibiendo dinero de la Seguridad Social. Todo un negocio para los españoles.
Los falsos trabajadores estaban contratados por empresas ficticias del sector de la agricultura, la limpieza o la construcción. Respecto a este último, a la Policía le resultó muy sospechosa la cantidad de mujeres de nacionalidad rumana que había empleadas por alguna que otra sociedad. Un poquito de disimulo, por lo menos, señores estafadores que ni siquiera guardan las formas.
Las fuentes consultadas estiman que el fraude contra la Seguridad Social podría situarse en unos siete millones de euros, que se suman a los 1,3 millones que se estimó que habían defraudado los detenidos de la primera fase de esta denominada operación Turia, que se desarrolló en Valencia.
Hace meses, la Tesorería General de la Seguridad Social alertó a la Dirección General de la Policia del incremento preocupante de sociedades ficticias que sólo se creaban para cobrar el paro y estafar a la caja pública. Desde entonces, los pocos efectivos con que cuenta el Cuerpo Nacional de Policía se dedican casi en exclusiva a este cometido.

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