El pasado 1 de marzo, la organización no gubernamental Espacio Público me invitó a Caracas a dar una ponencia sobre libertad de expresión e información de seguridad.
En Venezuela tienen un importante problema de impunidad –el 97% de los delitos salen gratis– y los delincuentes compiten por salir en los periódicos con una foto más grande que la del rival.
Esta situación provoca que los jóvenes miren a estos delincuentes como referentes, héroes mediáticos a los que les gustaría parecerse. Por eso, el debate periodístico se centra en dar fotos de delincuentes o no darlas.
El prestigioso sociólogo venezolano Roberto Briceño defendió que los medios debían ser responsables y limitar la exposición de estas fotografías en los medios. También apuntó que las noticias debían ser enfocadas desde el punto de vista de las víctimas.
En esto último me mostré de acuerdo. En lo primero, no. Salvando las distancias socioculturales, creo que la Ley de Partidos fue un ejemplo para el mundo. PP y PSOE hicieron el último ejercicio de responsabilidad política que se conoce en España y lanzaron a ETA el mensaje de que, gobernase quien gobernase, la política sería la misma.
Al margen de debates sobre matices posteriores, la Ley de Partidos se ha mantenido hasta hoy vigente y muy vigente. Es decir, los políticos hicieron su trabajo.
Como también lo hicieron los jueces de la Audiencia Nacional y las fuerzas de seguridad, la Fiscalía y el Centro Nacional de Inteligencia.
¿Qué hicieron los periodistas? Los periodistas también hicieron su trabajo, que no era otro que contar lo que pasaba, informar sobre los atentados como se había hecho hasta entonces, con fotografías sobre los terroristas al mismo tamaño de siempre.
Sé que las distancias pueden ser muchas, y no solo desde el punto de vista cultural. En Venezuela no están a la altura ni gobernantes ni jueces ni fuerzas de seguridad. Por eso, derivar hacia los periodistas una responsabilidad que no les corresponde creo que puede servir para solventar un momento concreto, pero no para perdurar en el tiempo. El grave problema de impunidad lo deben solventar, sobre todo, los políticos, los magistrados y los policías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario