| Eduardo Puelles. |
Puelles llevaba 16 años trabajando en el departamento de antiterrorismo del Cuerpo Nacional de Policía, era vasco de nacimiento y dominaba perfectamente el euskera. "Ha muerto un gudari", dijo su hermano Josu durante la concentración que se celebró al día siguiente del asesinato en la localidad de Arrigorriaga, donde vivía y murió el policía, que estaba a punto de ascender a inspector jefe.
Después del crimen contra Puelles, hubo más atentados contra la Guardia Civil, pero no contra miembros del Cuerpo Nacional de Policía, lo que convierte al inspector vizcaíno en el último policía asesinado por la banda terrorista y esperemos que esto siga así por siempre.
Esta circunstancia provocará asimismo que, si los tres etarras acusados terminan finalmente siendo condenados, sean de los últimos que salgan de la cárcel dentro de 40 años, siempre y cuando la organización armada no vuelva a atentar en ese tiempo.
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